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¿Cómo ayudar a un niño a conocer el mundo de manera interesante y con humor? ¿Cómo aprender a escuchar los diferentes ritmos que llenan la naturaleza, el lenguaje y a nosotros mismos? La mejor receta es leer poemas. En casa o durante un paseo. Sobre todos los peluditos (el diente de león, el abejorro, la gatita) y los no tan peluditos (el elefantito, las focas) habitantes de este libro. Y de paso resolver ejemplos junto con el somenjatko, completar el retrato de la araña (¿qué no es un antiestrés de araña?) y pintar al conejito como quiera el joven artista. Y, por supuesto, resolver el misterio del poema-takonebuvayka, respondiendo a la astuta pregunta de la sabia rana azul.